Tuesday, 16 September 2014

Se ha escrito un crimen

En las cercanas lejanías de tierras anchas, de pergamino abierto y peregrino tuerto, gritaban los pregoneros. En un lugar rociado al tiempo con rojos colores de penumbra, erizábase en aquel día el gentío ante los curiosos. Tradición de lanza al viento, contra la bravura de un animal indefenso.

Ancestral se remontaba, en que por religión y creencia se sacrificaba. Tiempos atras los desdichados alzaban sus plegarias a dioses desconocidos,  dando por ofrenda a sus bestias buscando obtener su fuerza y asegurar su destino.
Eran aquellos sin duda tiempos revueltos, de mente vaga y torpe credo, donde la raza humana buscaba en la divinidad huir de su pobre animal coraza.

Pero ahora, en tiempos de destello, donde menos divino animal nos sabemos, ¿por qué nos preguntaremos? ¿Qué motivo conduciria a tales hechos? ¿Sería algún ritual pagano de aborígenes aun no educados? ¿O tal vez un pueblo separado de la logia de la natura y maldito a vivir con dicha cruel sepultura? ¿Almas castigadas con lanzas atravesadas, que tal vez el mismo diablo alimentó con empatía hacia la belleza de la vida?
Observando, reflexionando, me preguntaba... ¿No habrá Dios que perdone a este Isaac víctima de un Abraham distraído? ...
Después entendí que no había Dios de por medio, no había locura, no había maldición y ni siquiera razón alguna. ¿? Se trataba amigos de aniquilar por el placer de hacerlo, del disfrute de la agonía, de la sangre, del grito, de una muerte anunciada y preparada, que generación tras generación en aquel extraño lugar se defendía.

Ante tales conclusiones no podía sino pedir ayuda para este pueblo desconocido, que sin duda perdió la ruta serena y se encontraba en un abismo, donde año tras año sin piedad sacrificaba, donde el placer de la sangre nunca saciaba, donde el poder de la razón no llegaba...